Autor: Francisco Alarcón
La obra, de tres metros de altura y realizada en chapa de hierro templado en fragua, es una alegoría de Jesucristo abrazando al mundo. El artista juega con conceptos estéticos opuestos, pero a la vez complementarios, como el lleno y el vacío, lo orgánico y lo geométrico, y lo macizo y lo etéreo.