Composición integrada por elementos arquitectónicos y naturaleza que ocupa 250 metros cuadrados. Se trata de una obra realista dedicada al emblemático y singular pinsapo de Sierra Bermeja. Ocupa una fachada vertical de unas dimensiones de 28 metros por 8,8 metros, aproximadamente. La obra representa un trampatojo donde arquitectura y naturaleza forman una composición impresionante, que expresa cómo la huella del hombre puede convivir en perfecta armonía con la naturaleza. Está pintado en un estilo hiperrealista con un resultado final de efecto óptico tridimensional. Para su elaboración el pintor ha usado pintura acrílica y spray.
Autor: José Fernández Ríos
